lunes 13 de abril de 2009

Ojos.

El se sienta desgarbado, su corta estatura le permite malabarismos elásticos en su silla de teatro, observa con los ojos de un niño al que se le acumulan los miedos contra las curiosidades.
Trata de empatar sentimientos solo para mantener un equilibrio blanco e inocente.

Ella está apoyada con los brazos en jarras sobre el asiento delantero, no quiere perderse un detalle, por que su universo se expande cada minuto que abre los ojos, de vez en cuando se gira para comprobar que el sigue alineado en esta historia de personajes de cuento que olvidaron su papel por falta de lectores.

De héroes de leyenda confundidos de edición
O dragones que olvidaron asustar
O princesas delirantes

La realidad es tan absurda que parece un cuento
de esos que parecen tan reales.

Yo no puedo dejar de observarles, de tan cerca o de tan lejos como mi posición en esta historia me permite, la complicidad es una palabra usada para términos tan discutibles que prefiero siempre la belleza y les veo generar un océano de ella.

Cada carcajada que conectan, tiene el eco que le permite esta banda sonora que es la realidad insultando a la tristeza, y cada pestañeo anuncia al futuro que ejercite su cintura si quiere seguirles el ritmo.

Tengo ganas de llegar a casa para contarte lo que he visto.

Un todopoderoso futuro temblando de miedo por no poder ni tocarnos.

Ni a ti, ni a mí ni a ellos

Créeme que mis ojos tampoco son pequeños.



4 comentarios:

Belén dijo...

Los ojos no solo ven, huelen, visten y hasta hablan...

Que no?

Besicos

Violeta dijo...

Lo sé... los suelo mirar muy de cerca ...

;)

Patty dijo...

La realidad es tan absurda que parece un cuento
de esos que parecen tan reales.
--- tú la llevas ---

Tesa dijo...

Podían ser dos niños, o dos adultos con corazón de niño. El ojo que los observa los viste de matices, los descubre, los reinventa.

"No poder tocarlos ni a ti, ni a ellos" suena a pesadilla.

Me quedo con esa risa conectada y ese ritmo que imponen y las gans de cont´rselo a ella.

Precioso, deberías escribir más, en serio.

A la mínima que te descuidas dejas al descubierto tu talento literario.

Un abrazo, Adrià