martes 3 de febrero de 2009

Mi soledad en bragas...


Letra y voces de Violeta Castaño
Mi soledad en bragas.

Nuestra calle lleva un nombre y una luna cuesta arriba
Que bajaremos cargados de manos para hacer caricias
Y hoy casi pierdes la vida sepultado por una mierda de perro
Y el detergente de la lavadora

Brindaremos con vino blanco con copas de cristal de goma

Nos falta el juego de cuchillos
Que hay de la ensaladera
Al final as conseguido tenerme una tarde en ikea

Pero hay un almacén de felicidad y un montón de rebeldía
En el sofá lleno de manchas de vino

Tus zapatillas de estar por casa
Y mi traje de desnudo
Debajo del nórdico de plumas de pecho de pato chino

No perderé la inocencia
De creerme siempre
Una historia de desayuno de domingo
Tu silueta rasgando una guitarra
Y una pared del color de mi suspiro

Tres pisos sin ascensor
El hacernos terrenales
Querernos a oscuras del mundo
En una buhardilla sin principios ni finales

Aquí nunca hace frío
Rebota el miedo en mi espalda
Pierdo la noción del que tiempo
Hace unos días
Era galileo arriba
Y mi soledad en bragas.

4 comentarios:

Bolero dijo...

Madre mía lo q yo daia por esa buhardillita, por eso q tan ricamente relatas
y no esto tan grande, tan desesperadamente cargado de metros cuadrados q no me dan nada
Si, quiero un atico pequeñito pa mi y pa mi niña

muakkkkkkkk
eso de mi soledad en bragas tiene su aquel

muakkkkkkkkkkkkk

MORGANA dijo...

dirección del almacén, please¡¡¡
me ha encantado, de verdad, me ha gustado mucho y la vos de Violeta, preciosa, la tuya también eh¡¡¡
besitos sin gravedad

Tesa dijo...

Tiene una pinta fenomenal, los versos de Violeta, esa buhardilla tan cálida, aunque ojo al ir a buscar los vasos a la estantería con levantar la cabeza, que te haces un peinado nuevo al instante.

Eso es lo que tienen la buhardillas que te invitan a estar sentado o tumbado leyendo, mirando las nubes, bebiendo vino, acariciando, y si no tenéis el juego de cuchillos a comer con las manos...

Me parece a mí que el cambio,te va a sentar de cine.

Ah, y eso de no tener ascensor, no sabes lo bien que va para mantener el culo en su sitio.

Muchos besos, Adrià.

Mónica dijo...

Los cambios siempre son buenos. Qué te voy a contar. Yo que me muevo más que quintillizos sin comer.
Y si además los cambios conllevan un techo inclinado, unas cuantas vigas, música y alguien que añade las letras, y la mejor compañía para subir lo que más odio: las escaleras. Qué más se puede pedir. Suerte y salud! Y que nos veamos pronto por esa canalla que es Malasaña.

Un besazo artista.